Señor nada, nada merezco
Y siempre ahí
Tu infinita gracia sobre mi
Nada y ahí tu luna majestuosa
vestida de gala en medio de tu noche inmensa
Nada y sigo latiendo sin merecerlo
Nada y el sol imponente
augurando mi suerte
Nada y me llenan tus besos sin merecerlo
Nada y en medio del frío siento tu rocío
Nada y todo provees
Señor nada, nada merezco
Y siempre ahí
Tu infinita gracia sobre mi
Nada y ahí tu palabra… en mis peores batallas
siempre infundiéndome
siempre instruyéndome
sin merecerlo
Señor nada, nada merezco
Y siempre ahí
Tu infinita gracia sobre mi
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Gracias por compartir lo que Dios está haciendo en tu vida, y ver así su infinita gracia en nuestra propia vida.
ResponderEliminarTe quiero mucho.
te mando un beso.. gracias.
ResponderEliminarGaby, te quiero mucho.
ResponderEliminar