martes, 9 de marzo de 2010

Tu infinita gracia sobre mi

Señor nada, nada merezco
Y siempre ahí
Tu infinita gracia sobre mi

Nada y ahí tu luna majestuosa
vestida de gala en medio de tu noche inmensa
Nada y sigo latiendo sin merecerlo
Nada y el sol imponente
augurando mi suerte
Nada y me llenan tus besos sin merecerlo
Nada y en medio del frío siento tu rocío
Nada y todo provees

Señor nada, nada merezco
Y siempre ahí
Tu infinita gracia sobre mi

Nada y ahí tu palabra… en mis peores batallas
siempre infundiéndome
siempre instruyéndome
sin merecerlo

Señor nada, nada merezco
Y siempre ahí
Tu infinita gracia sobre mi

3 comentarios:

  1. Gracias por compartir lo que Dios está haciendo en tu vida, y ver así su infinita gracia en nuestra propia vida.

    Te quiero mucho.

    ResponderEliminar