Les cuento que ayer estuve realizando un trámite en mi Centro de Salud y la trabajadora social me preguntaba mil cosas, entre esas preguntas surgió: ¿profesión? psicología trunca y entonces lanzo su mirada sobre mi y continuo ¿ocupación? y yo, de verdad feliz de escuchar esa pregunta cuando por fin muero por contestar ¡MI HOGAR! y entonces me mira más atentamente y me dice, pero como teniendo usted una profesión tan linda, no está ejerciendo, pudo ya haber terminado... me la quede mirando y le dije NO es más lindo ejercer mis responsabilidades como esposa y madre, "no señora está usted confundida una como mujer debe superarse de manera personal y podría combinarlo".
Lamentablemente este es justo el concepto equivoco que se tiene hoy día en el mundo y del que habla Nancy Wilson en su primer capítulo, la presión del humanismo, de la corriente del mundo y lo peor ¡cuanto tiempo estuve enfrascada en esto!
Bueno, de esta semana me quedo con TODO pero mis partes favoritas son:
Quieren que sus maridos sean cristianos obedientes que ejerzan una dirección piadosa y amante, pero rehúsan ser esposas respetuosas. ¡Comenzaré a respetarlo cuando él comience a ejercer su liderazgo espiritual! PERO DIOS HA MANDADO A LAS ESPOSAS QUE RESPETEN Y HONREN A SUS MARIDOS, SIN CONDICIONES. ÉL NO DICE QUE LOS DEBEN RESPETAR SI... y sabemos que todos los mandamientos de DIOS dan bendición como resultado cuando se obedecen. (cita textual del capítulo RESPETO/Nancy Wilson)
Y me atrevó a lanzar la pregunta ¿indique el nivel de obediencia en relación al texto anterior entre 1 al 100%? Si la respuesta es de 99.99% hacia abajo, entonces... respuesta INCORRECTA, NO ESTAMOS OBEDECIENDO, volvamos a intentarlo y SIN CONDICIONES. DIOS es SOBERANO.
También me encanta la manera en la que Nancy Wilson nos muestra a través de la palabra el mejor ejemplo de obediencia y sometimiento: José y María. Así de claro y conciso, me encanta.
Que DIOS nos guarde, nos leemos pronto.
miércoles, 20 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
El fruto de sus manos / Parte 1
Hace más de un año que decidimos llevar Escuela en Casa, la decisión nos tomó años y he de confesar que mucho tenía que ver con:
Es fácil identificar a la mujer de carácter débil que se ha dejado extraviar por esta condenable enseñanza HA SACRIFICADO A SUS HIJOS Y SU MATRIMONIO, SU LLAMAMIENTO Y RESPONSABILIDADES, en aras de sus propios deseos desordenados. (cita textual capítulo 1 del libro EL FRUTO DE SUS MANOS/Nancy WILSON)
Justo después de tomar la decisión llega a mis manos este libro y sólo me confirmó que debía mantener el rumbo a pesar de MIS MIEDOS.
Hoy de verdad me pregunto ¿cómo no lo hicimos hace años, cómo pude cambiar tantas bendiciones por NADA? Decidir llevar Escuela en Casa no es sólo una cuestión Académica (yo no lo sabía) conlleva, entre muchas cosas, una sujeción ABSOLUTA a mi esposo y como bien menciona la autora Nancy Wilson, hoy yo, una vil pecadora, tengo el PRIVILEGIO de ser su ayuda idónea.
¿Saben? mi matrimonio estaba hecho trizas y como no había de estar así si yo no estaba sujeta a él, no estaba haciendo lo correcto, estaba infrinjiendo lo establecido por Dios ¿cómo pretendía que mi matrimonio, mis hijos, mi hogar estuvieran bien? De verdad, estabamos mal, muy mal.
Hoy sólo quiero que sepan que gracias a DIOS, ayer hice galletas para la cena, hoy me levante de mañana para alistar la camisa de mi amado, le lleve un café caliente y una galleta y así lo desperté. ¡Oigan! igual para ustedes esto es el pan de cada día, para mí no, había trabajado casi toda mi vida, mis hijos vivían en la escuela, hacer galletas era una cuestión Navideña, comíamos en una fonda y creánme en mis largas jornadas de trabajo lo que menos me preocupaba era alistar una camisa o servir un café y ¿saben lo peor? yo me quejaba porque no recibía flores.
Sé que mi camino es largo y a veces estrecho pero me gozo en mi SEÑOR, sólo saber que hago lo que debo y ver en cada detalle su GRACIA manifestándose en mi vida me es suficiente, digo NADA MEREZCO.
Espero no se me malinterprete, sólo quiero hablar con la verdad, mucho de lo que aquí escribo me averguenza pero lo plasmo para dar testimonio de lo Dios está haciendo conmigo, con mi matrimonio, con mis hijos y tal vez ayude a quitarle la venda a otras mujeres que se encuentran hoy como yo estaba ayer.
Por cierto... a mi casa han empezado a llegar flores. ¡GRACIAS MI DIOS!
Es fácil identificar a la mujer de carácter débil que se ha dejado extraviar por esta condenable enseñanza HA SACRIFICADO A SUS HIJOS Y SU MATRIMONIO, SU LLAMAMIENTO Y RESPONSABILIDADES, en aras de sus propios deseos desordenados. (cita textual capítulo 1 del libro EL FRUTO DE SUS MANOS/Nancy WILSON)
Justo después de tomar la decisión llega a mis manos este libro y sólo me confirmó que debía mantener el rumbo a pesar de MIS MIEDOS.
Hoy de verdad me pregunto ¿cómo no lo hicimos hace años, cómo pude cambiar tantas bendiciones por NADA? Decidir llevar Escuela en Casa no es sólo una cuestión Académica (yo no lo sabía) conlleva, entre muchas cosas, una sujeción ABSOLUTA a mi esposo y como bien menciona la autora Nancy Wilson, hoy yo, una vil pecadora, tengo el PRIVILEGIO de ser su ayuda idónea.
¿Saben? mi matrimonio estaba hecho trizas y como no había de estar así si yo no estaba sujeta a él, no estaba haciendo lo correcto, estaba infrinjiendo lo establecido por Dios ¿cómo pretendía que mi matrimonio, mis hijos, mi hogar estuvieran bien? De verdad, estabamos mal, muy mal.
Hoy sólo quiero que sepan que gracias a DIOS, ayer hice galletas para la cena, hoy me levante de mañana para alistar la camisa de mi amado, le lleve un café caliente y una galleta y así lo desperté. ¡Oigan! igual para ustedes esto es el pan de cada día, para mí no, había trabajado casi toda mi vida, mis hijos vivían en la escuela, hacer galletas era una cuestión Navideña, comíamos en una fonda y creánme en mis largas jornadas de trabajo lo que menos me preocupaba era alistar una camisa o servir un café y ¿saben lo peor? yo me quejaba porque no recibía flores.
Sé que mi camino es largo y a veces estrecho pero me gozo en mi SEÑOR, sólo saber que hago lo que debo y ver en cada detalle su GRACIA manifestándose en mi vida me es suficiente, digo NADA MEREZCO.
Espero no se me malinterprete, sólo quiero hablar con la verdad, mucho de lo que aquí escribo me averguenza pero lo plasmo para dar testimonio de lo Dios está haciendo conmigo, con mi matrimonio, con mis hijos y tal vez ayude a quitarle la venda a otras mujeres que se encuentran hoy como yo estaba ayer.
Por cierto... a mi casa han empezado a llegar flores. ¡GRACIAS MI DIOS!
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