Deberes Alegres
Me encanta este punto porque siendo sincera me aterraba la idea de estar en casa todo el día: platos que lavar, camas que tender, ropa que doblar y lavar, las mate, la física y caer en la tan temida “rutina” y bueno no digo que de pronto no este a punto de caer porque entonces estaría diciendo mentiras pero cuando estoy a punto de caer en esa trampa:
Y TODO LO QUE HAGAÍS, HACEDLO DE CORAZÓN, COMO PARA EL SEÑOR Y NO PARA LOS HOMBRES; SABIENDO QUE DEL SEÑOR RECIBIEREIS LA RECOMPENSA DE LA HERENCIA, PORQUE A CRISTO EL SEÑOR SERVÍS. (Col. 3:23-24)
Cambiar la perspectiva, eso es todo, es para el Señor, estoy SIRVIENDO a mi Señor y debo hacerlo con el CORAZÓN y esa es mi decisión, mi responsabilidad.
Amigas
Pocas pero las mejores, siempre enseñando y como lo he dicho antes, en silencio, desde sus trincheras mostrándome el camino, mostrándome como ser fuerte, como perseverar… GRACIAS DIOS POR ELLAS.
La virtud de la indiferencia
Lo primero que debemos hacer es no reaccionar emocionalmente. Esto no hará más que complicar y confundir las cosas. Deberíamos en primer lugar aplicar la Escritura que nos manda bendecir a los que os persiguen; bendecir, y no maldecir (Ro. 12:14)
TAREA: Hacer 10 planas diario: ¡NO REACCIONAR EMOCIONALMENTE!
Y al bendecir por ende perdonar… he de confesarles que tuve que trabajar mucho alrededor del perdón hasta que Dios me mostró mi condición, quien era yo: NADIE, que yo no merecía: NADA. Que liberador como dice Wilson cuando uno perdona: la amargura, el resentimiento y las heridas se van. ¡DEBEMOS BENDECIR Y PERDONAR!
Viudas
Este tema me mueve más que otros, tengo una madre viuda y tuve una abuela viuda… Me encanto el texto de la autora:
“Esposas, mientras vuestros maridos terrenales vivan, cultivad la reflexión bíblica acerca de este aspecto. La buena doctrina os será de gran ayuda en vuestras pruebas. Creer y aprender la verdad acerca de Dios es como almacenar provisiones con vistas a una hambruna. Cuando llegue la aflicción, tendréis una buena reserva de gracia a disposición.”
A cargar provisiones y no dejemos de orar porque la misericordia de Dios alcance a viudas y huérfanos.
Nos leemos pronto, que Dios nos guarde.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)